"LA ESTIRPE DE LOS NECIOS ES, DESDE LUEGO, INFINITA"
(PLATÓN)
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ABENÁMAR
"¡ Abenámar, Abenámar, moro de la morería,
el día que tú naciste grandes señales había!
Estaba la mar en calma, la luna estaba crecida:
moro que en tal signo nace, no debe dezir mentira"
Allí le responde el moro, bien oiréis lo que dezía:
" Yo te lo diré, señor, aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro y una cristiana cautiva;
cuando yo niño y muchacho mi madre me lo dezía:
que mentira no dijese, que era grande villanía:
por tanto pregunta, rey, que la verdad te diría"
yo te agradezco Abenámar, aquessa tu cortesía.
¿Qué castillo son aquéllos? ¡ Altos son y reluzían!
El Alhambra era , señor, y la otra la mezquita:
los otros los Alixares, labrados a maravilla:
el moro que los labraba cien doblas ganaba al día,
y el día que no labraba otras tantas se perdía.
El otro el Generalife, huerta sin par no tenía;
el otro Torres Bermejas, castillo de gran valía.
Allí habló el rey don Juan, bien oiréis lo que dezía:
Si tu quisiesses, Granada, contigo me casaría;
darte he yo en arras y dotes a Córdoba y a Sevilla.
Casada soy, rey don Juan, casada soy, que no viuda;
el moro que a mi me tiene muy grande bien me quería"
* se refiere a YUC,UF (Abenalmao)b que, tras la batalla de Higueruela (1431)"
(TOMADO DE MI BIBLIOTECA POESÍA DE TIPO TRADICIONAL)
*
RAFAEL MAYA
EL MUNDO EN FLOR
"Claras mañanas de abril, cuando el mundo estaba en flor.
Mañanas que amaba tanto, en el viejo caserón
de la provincia. Mañanas de campanas y de sol,
y de rosales alegres entrando por el balcón.
La abuela nos recibía en el amplio corredor
con su delantal de lino y su cofia de crespón.
Caía en hilos delgados el agua del surtidor.
Claras mañanas de abril, cuando el mundo estaba en flor.
Bendecir el día nuevo y bendecir al Señor.
Y nosotros, de rodillas, repetíamos la oración.
Era domingo. La iglesis llamaba con dulce voz.
Desnudos los recios brazos, el imberbe labrador
sobre el tronco de una encina apoyaba el azadón.
La misa de oro reía entre el húmedo verdor,
y volaban las palomas sobre el vetusto frontón.
Bendecid el día nuevo y bendecid al Señor.
Claros cristales antiguos del pequeño comedor.
Loza blanca. Grato aroma de la rubia colación.
Agua que en hondas tinajas de barro se refrescó.
Frutas maduras que muestran su jugoso corazón.
Algazara. Dan las tazas su aromático vapor
como el vaho de la tierra que el arado de la tierra removió.
Escenas de cacería en cuadros ya sin color.
Claros cristales alegres del pequeño comedor.
Ropa nueva que ha salido del fondo del viejo arcón
libertando de sus pliegues el alma del alcanfor.
Viene la novia. En el cinto trae una rústica hoz.
Sus senos rosados punzan, el transparente linón
bordado de ricos hilos como una rivera en flor.
La sanguínea pubertad le está quebrando la voz
y su talle es más flexible que el arco de un cazador.
Ropa nueva que ha salido del fondo del viejo arcó.
Evangelio de los campos, claro y geórgico sermón
de la colina que tiene la cara llena de sol.
Arbol que das a la tierra tu magnánimo perdón
sonriendo buenamente como un viejo confesor.
Altos lirios de la fuente que la tierra engalanó
de un ropaje más vistoso que el manto de Salomón.
Gruta de hierbas calladas para amparar el amor.
Evangelio de los campos, claro y geórgico semón.
E luégo la tarde lenta que se pone en oración
más allá de las ciudades, entre un dorado temblor.
La tierra que muere como una mujer que encendió
muchas vidas en el fuego de su robusta pasión.
Van las nubes por lo alto, sin figura ni color,
en dispersos torbellinos, como un pueblo en evasión.
Una torre ya ha encendido su diminuto farol.
Y luego la tarde que se pone en oracións.
Alcoba de ricos paños que la anciana zahumó
con litúrgicos inciensos y hierbas de buen olor.
Alto lecho decorado como un altar. Invasión
del sueño de manto espeso y de sandalia veloz.
Lucha del ángel guerrero en torno del almohadón
cuando aparece en las sombras, desnuda como una flor,
la mujer hermosa y mala de la primer tentació.
alcoba de ricos paños que la anciana zahumó.
Claras mañanas de abril, cuando el mundo estaba en flor.
Mañanas que amaba tánto, en el viejo caserón
de la provincia. Mañanas de campanas y de sol
y de rosales alegres entrando por el balcón.
La abuela nos recibía en el amplio corredor
con su delantal de lino y su cofia de crespón.
Caía en hilos delgados el agua en el surtidor.
Claras mañanas de abril, cuando el mundo estaba en flor"
( 1925)
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Una cosa diferente- espero les agrade.
EN EL 2022 VOLVEREMOS A CAER EN EL DESIERTO DE LA IGNORANCIA POLITICA.. Y DESPUES LLORAREMOS NUESTRA IGNORANCIA.


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